LA ENERGIA SOLAR

    Introducción

    La energía solar se engloba dentro de las llamadas energías renovables. Por energía renovable se entiende a aquella que está presente de forma potencial en la naturaleza y que permite su aprovechamiento mediante algunas técnicas de adaptación pero sin necesidad de ser repuestas continuamente y, por tanto, con unas posibilidades de utilización prácticamente ilimitadas.

    La energía solar tiene la ventaja de ser prácticamente infinita, y es gratis como materia prima. La energía que cada año absorbe la Tierra procedente de la radiación solar equivale a una 15 ó 20 veces la energía almacenada en todas las reservas de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) del mundo. Si la tecnología fuese capaz de aprovechar tan solo un 0,05% de dicha radiación solar, se obtendría más energía útil en un año que la que se consume actualmente en todo el mundo quemando petróleo, gas o carbón.

    Una energía garantizada para los próximos 6.000 millones de años

    El Sol, fuente de vida y origen de las demás formas de energía que el hombre ha utilizado desde los albores de la Historia, puede satisfacer todas nuestras necesidades, si aprendemos cómo aprovechar de forma racional la luz que continuamente derrama sobre el planeta. Ha brillado en el cielo desde hace unos cinco mil millones de años, y se calcula que todavía no ha llegado ni a la mitad de su existencia.

    Durante el presente año, el Sol arrojará sobre la Tierra cuatro mil veces más energía que la que vamos a consumir.

    España, por su privilegiada situación y climatología, se ve particularmente favorecida respecto al resto de los países de Europa, ya que sobre cada metro cuadrado de su suelo inciden al año unos 1.500 kilovatios-hora de energía. Esta energía puede aprovecharse directamente, o bien ser convertida en otras formas útiles como, por ejemplo, en electricidad.

    No sería racional no intentar aprovechar, por todos los medios técnicamente posibles, esta fuente energética gratuita, limpia e inagotable, que puede liberarnos definitivamente de la dependencia del petróleo o de otras alternativas poco seguras o, simplemente, contaminantes.

    Es preciso, no obstante, señalar que existen algunos problemas que debemos afrontar y superar. Aparte de las dificultades que una política energética solar avanzada conllevaría por sí misma, hay que tener en cuenta que esta energía está sometida a continuas fluctuaciones y a variaciones más o menos bruscas. Así, por ejemplo, la radiación solar es menor en invierno, precisamente cuando más la necesitamos.

    Es de vital importancia proseguir con el desarrollo de la incipiente tecnología de captación, acumulación y distribución de la energía solar, para conseguir las condiciones que la hagan definitivamente competitiva, a escala planetaria.

    ¿Qué se puede hacer con la energía solar?

    Básicamente, recogiendo de forma adecuada la radiación solar, podemos obtener calor y electricidad.

    El calor se logra mediante los colectores térmicos, y la electricidad, a través de los llamados módulos fotovoltaicos. Ambos procesos nada tienen que ver entre sí, ni en cuanto a su tecnología ni en su aplicación.

    Hablemos primero de los sistemas de aprovechamiento térmico. El calor recogido en los colectores puede destinarse a satisfacer numerosas necesidades. Por ejemplo, se puede obtener agua caliente para consumo doméstico o industrial, o bien para dar calefacción a nuestros hogares, hoteles, colegios, fábricas, etc. Incluso podemos climatizar las piscinas y permitir el baño durante gran parte del año.

    También, y aunque pueda parecer extraño, otra de las más prometedoras aplicaciones del calor solar será la refrigeración durante las épocas cálidas .precisamente cuando más soleamiento hay. En efecto, para obtener frío hace falta disponer de un «foco cálido», el cual puede perfectamente tener su origen en unos colectores solares instalados en el tejado o azotea. En los países árabes ya funcionan acondicionadores de aire que utilizan eficazmente la energía solar.

    Las aplicaciones agrícolas son muy amplias. Con invernaderos solares pueden obtenerse mayores y más tempranas cosechas; los secaderos agrícolas consumen mucha menos energía si se combinan con un sistema solar, y, por citar otro ejemplo, pueden funcionar plantas de purificación o desalinización de aguas sin consumir ningún tipo de combustible.

    Las «células solares», dispuestas en paneles solares, ya producían electricidad en los primeros satélites espaciales. Actualmente se perfilan como la solución definitiva al problema de la electrificación rural, con clara ventaja sobre otras alternativas, pues, al carecer los paneles de partes móviles, resultan totalmente inalterables al paso del tiempo, no contaminan ni producen ningún ruido en absoluto, no consumen combustible y no necesitan mantenimiento. Además, y aunque con menos rendimiento, funcionan también en días nublados, puesto que captan la luz que se filtra a través de las nubes.

    La electricidad que así se obtiene puede usarse de manera directa (por ejemplo para sacar agua de un pozo o para regar, mediante un motor eléctrico), o bien ser almacenada en acumuladores para usarse en las horas nocturnas. Incluso es posible inyectar la electricidad sobrante a la red general, obteniendo un importante beneficio.

    Si se consigue que el precio de las células solares siga disminuyendo, iniciándose su fabricación a gran escala, es muy probable que, para primeros de siglo, una buena parte de la electricidad consumida en los países ricos en sol tenga su origen en la conversión fotovoltaica.

    La energía solar puede ser perfectamente complementada con otras energías convencionales, para evitar la necesidad de grandes y costosos sistemas de acumulación. Así, una casa bien aislada puede disponer de agua caliente y calefacción solares, con el apoyo de un sistema convencional a gas o eléctrico que únicamente funcionaría en los periodos sin sol. El coste de la «factura de la luz» sería sólo una fracción del que alcanzaría sin la existencia de la instalación solar.

    Utilización actual de la energía solar

    El empleo de paneles fotovoltaicos es un recurso cada vez más empleado para el suministro de energía a instalaciones situadas en zonas alejadas de las redes de distribución. El uso combinado de paneles y baterías permite tener la energía necesaria para alimentar al usuario en cualquier época del año con una energía limpia, silenciosa y que apenas necesita mantenimiento. En la actualidad, el abaratamiento de los precios de los paneles y los distintos elementos necesarios en la instalación permite que cada vez sea más el número de viviendas rurales en que podemos ver paneles fotovoltaicos para la alimentación total o parcial de la vivienda.

    Una de las aplicaciones actuales más importantes de la energía solar fotovoltaica es la electrificación de viviendas aisladas, situadas en lugares a los cuales no llegan una red de distribución de electricidad, y en las cuales el consumo no es muy elevado. En estos casos se hace necesario dotar a la vivienda de una fuente de energía autónoma, como es la energía solar. Algunas otras aplicaciones de la energía solar fotovoltaica son:

    Ventajas del empleo de la energía solar fotovoltaica

  • Energía limpia, sin ruidos, para disfrutar de total autonomía durante muchos años o bien si está abonado a una compañía eléctrica, podrá vender la energía sobrante a ésta.  (Consulte con su companía sobre las condiciones de conexión)

  • Si además valoramos el impacto ambiental, la contaminación, residuos y ruidos por supuesto que siempre es más rentable.

  • Los siguientes ejemplos son a modo orientativo del material necesario para diferentes tipos de instalaciones, con los paneles orientados al sur y en diciembre por ser el momento del año de menor radiación solar.

  • No exige combustible, por lo que se eliminan todos los problemas de transporte y almacenamiento.

  •     Inconvenientes del empleo de la energía solar fotovoltaica

  • Para poder utilizarla a gran escala es necesario instalar diversos sistemas de captación.

  • Necesita una superficie lo bastante amplia como para permitir la instalación del número de paneles necesario para obtener la potencia deseada.

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